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Gafas Flotando — Cuando el objeto encuentra su rostro — IA

  • Foto del escritor: Vinuesa films
    Vinuesa films
  • 27 oct
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 31 oct



1. Idea / Punto de partida


Todo surgió de una idea casi absurda, pero profundamente visual:

¿cómo se ve una gafa al ser puesta?

Quería mirar desde el otro lado —el punto de vista del objeto— y explorar su percepción, su deseo de encontrar el rostro que le pertenece. No era una escena publicitaria, sino una experiencia sensorial: ver a través de la gafa antes de que se convierta en parte de alguien.


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2. Concepto visual


queríamos un total look editorial, con una paleta monocromática amarilla cálida, donde todo conviviera en la misma atmósfera: fondo, mobiliario, luz, piel y tejido.

El tono combinaba perfectamente con los colores pastel de la gafa LODI —sus matices marrón-rosados y frontales translúcidos—, aportando elegancia y coherencia visual.


Diseñamos el espacio como en una producción real: iluminación, arte, maquillaje, outfit, cámara, ópticas y filtros.

Creamos un mini moodboard donde definimos el universo visual y, en lugar de pasar al rodaje físico, lo trasladamos a nuestras herramientas de inteligencia artificial.


La IA se convirtió aquí en nuestro plató: trabajamos desde la mirada del director creativo, de arte y de fotografía, diseñando cada elemento antes de “encender la cámara”.



3. El proceso


Realizamos pruebas en un set virtual con la modelo, definiendo un prompt consistente que detallaba tipo de modelo, dirección de luz y contraste. Una vez logradas varias imágenes coherentes dentro del mismo universo, buscamos el frame clave: la gafa flotando. El desafío fue trasladar esa imagen al movimiento sin usar 3D. Tras varios intentos con deformaciones y errores de escala, ajustamos el prompt hasta conseguir una flotación orgánica y realista, donde la gafa avanza suavemente hacia su rostro.


4. Resultado final


La escena conserva el peso físico y la emoción visual de un rodaje real.

La gafa no parece generada: parece viva.

Y cuando llega al rostro de la modelo, la sensación es la de un reencuentro, como si ambos se reconocieran por primera vez.



5. Conclusión


La inteligencia artificial amplifica la dirección de fotografía, permitiendo explorar nuevas miradas —como la de un objeto que observa y elige— sin perder realismo ni emoción.

El verdadero reto no es técnico, sino hacer que una imagen generada se sienta auténtica.

 
 
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